Que cosas no pueden faltar en tu huerta doméstica

No es lo mismo comprar un suéter hecho que tejerlo con las propias manos; no es lo mismo elegir vegetales en el supermercado que cosecharlos en nuestra propia huerta. Definitivamente, nada es igual.

cultivar
Para Juliana Lopez May, chef destacada y amante de los alimentos naturales,  una huerta es algo especial. Sin embargo, aclara: “también es un trabajo diario y constante”. Sol, lo máximo posible; agua, pero no a diario, y resguardar los cultivos del frío y el viento del invierno. Y aunque hay que supervisar todo el tiempo, existen hierbas, como el romero, el orégano y el tomillo, que son muy fuertes y no fallan casi nunca. Crecen. Son más fáciles y, además, van bien con todo: pescados, carnes, pollo”, afirma.

 

Lo importante es no desanimarse y armarla donde se pueda. En tierra, si hay lugar; en maceteros o canteros, si no lo hay tanto; en jardines, patios, balcones o terrazas.

 

¿Qué no debe faltar a la hora de armar una huerta básica?

 

López May revisa rápidamente en su mente y revela: “Una huerta de hierbas debe tener perejil, ciboulette, menta, albahaca, romero, tomillo y eneldo. Y una de jardín, lechugas, rúcula, rabanito, espinaca, acelga, coliflor, tomates… y ¡paciencia!”.

Una huerta de balcón puede tener, además, tomates cherry y quinotos: “Son plantas chicas que florecen enseguida. No darán gran cantidad de frutas, pero es más una cuestión romántica que otra cosa. El momento en que las sacás de tu planta es muy placentero”, y, con eso, alcanza y sobra.

Pero entonces, llega el momento de cosechar: cada planta tiene su momento óptimo y cosecharla antes o después redundará en un perjuicio para el fruto:

“Por ejemplo, si la lechuga no es cosechada en el momento indicado, sus hojas se pondrán más duras y su sabor, más amargo. Con el tiempo, uno aprende a conocer el color, la textura y el olor de cada una”.

Pero claro, esa experiencia se obtiene, solamente, metiendo la mano en la tierra.

¿Cómo reconocer—quien no sea un experto—el momento exacto de la cosecha?

Hay una premisa que no falla: “Siempre es mejor que toda la fruta y verdura madure en el árbol y no en una cámara con frío. El sabor es ciento por ciento diferente cuando se lo deja madurar por completo en la planta”, afirma la especialista.

Para Juliana López May, los beneficios de una alimentación basada en productos de la huerta son inmediatos: “Uno se siente mucho más liviano, saludable y con más energía, todo lo contrario a comer comidas pesadas o calóricas que conducen directamente a una siesta. El que come bien tiene energías de sobra y el que come mal, directamente no tiene”.

Con respecto a la conservación, la especialista recomienda fervientemente consumir frutas y verduras siempre frescas: “Lo que se congela siempre pierde calidad; no es rico ni nutritivo. Y no queda nunca igual porque el agua que tiene hace cristales y rompe toda la fruta o la verdura. Definitivamente, no recomiendo el freezer”.

 

Sin embargo, y sabiendo que los tiempos modernos hicieron de la congelación un aliado de muchas mujeres, debemos saber:

 

  • Que un alimento descongelado no puede volver a congelarse.
  • Que sólo podría congelárselo si antes lo cocinamos.
  • Que si cocinamos algo y necesitamos congelar es mejor dejarlo enfriar.

 

A la hora de compartir secretos culinarios, López May aconseja cortar las verduras de hoja con las manos y no con un cuchillo para evitar que se oxiden y para que éstas duren más tiempo, lo ideal es lavarlas y secarlas muy bien y, luego, disponer las hojas en un recipiente, colocar un papel de cocina por encima y taparlo. “Lo mismo con las hierbas como la ciboulette, la albahaca, el perejil que son más frágiles”, afirma.

 

Con respecto a los espacios que ocupan en la heladera, las hojas no deben guardarse en la zona interna, que es la más fría, porque se “queman”; las frutas y verduras van en los compartimentos especiales. “Si por alguna razón hay que cosechar los tomates y aún están verdes, no guardarlos en frío; dejarlos afuera porque maduran mejor. Y si hay mucha cantidad, hacer conservas: chutneys, mermeladas y dulces”, afirma.

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