Cómo afectan a nuestro presupuesto los gastos hormiga

Cuando registramos los ingresos y erogaciones de dinero, hay pequeños gastos que no tenemos en cuenta, pero que al cabo de un tiempo suman dinero suficiente como para pagar hasta el alojamiento en las vacaciones, por ejemplo. Son los “gastos hormiga”, pequeñas fugas de dinero de las que no tenemos mucha conciencia.
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Foto: punto.com

Por ejemplo, caramelos, vueltos que no recibimos por falta de cambio, pasajes eventuales de colectivo, donaciones en los súper, en las calles u otros ámbitos, propinas, caprichos de los chicos en el quiosco, alguna revista o diario, un café en horario laboral, etcétera.

Al cabo de un tiempo, si esos gastos superfluos no se reducen, afectan a la capacidad de ahorro.

Cómo afectan

1.    Los pequeños gastos diarios impactan negativamente en el presupuesto si se salen de control.

2.    Si el dinero no se administra bien, gastamos en cosas superficiales, imprevistas y muchas veces por impulso.

3.    Lo ideal es hacer cuentas y destinar un monto mensual a esos “gastos hormiga” y no pasarse.

4.    Estar consciente de esos pequeños gastos y controlarlos, en un mes, por ejemplo, equivale a un tanque lleno de combustible.

Cómo reducirlos

Registrarlos. Algunos de esos pequeños gastos son inevitables. Pero básicamente, el primer paso es empezar por registrarlos, aunque no recibamos comprobantes o tickets por esa entrega de dinero.

Cada propina que damos, cada estacionamiento que pagamos, cada caramelo que compramos, todo debe ser registrado para tener conciencia de cuánto representan los gastos hormiga de nuestro presupuesto.

No actuar por impulso. Hay que evitar comprar por impulso. No hay que ceder siempre a los caprichos de los chicos ni a los nuestros propios. Comprá “menos caprichos”.

Hacer una lista. Asigná un monto de dinero a esos pequeños gastos y no te salgas de ese presupuesto. Puede ser semanal o mensual.

Tener un objetivo. Para disminuir los gastos hormiga hay que plantearse un objetivo: el café de media mañana se puede convertir al cabo de un año en una estadía de un fin de semana en un hotel.

Fijar metas es la base de la planificación financiera. Te exige esforzarte para pensar cómo podés lograr un mejor nivel de vida.

Una meta de corto plazo puede ser terminar el año con determinado nivel de ahorro, cancelar una deuda inmanejable, realizar una fiesta de casamiento o de 15 años, hacer un viaje. Como ejemplo de mediano o largo plazo: comprar o cambiar el auto, adquirir una casa, poner un negocio, o guardar dinero o generar una renta para nuestra jubilación. Todo dependerá de nuestros intereses y nuestra situación.

Lo importante es que sean metas realistas y no sueños inalcanzables.

 

Fuente: mipresupuestofamiliar.com.ar

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